La Prostatitis (crónica)

vejiga y uretra en el hombre

 

Hay una inflamación aguda de la próstata (prostatitis aguda) que se ha hecho muy frecuente con el procedimiento de la biopsia prostática en búsqueda de focos de Cáncer. Los síntomas son fiebre y malestares urinarios. Si no se trata adecuadamente puede haber paso de gérmenes a la sangre (bacteremia) y se desencadena una infección generalizada grave que hace necesario el tratamiento intensivo (UCI).  Si no cura, puede quedar como un cuadro crónico de evolución arrastrada.

Dirección de esta página: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/000523.htm

Hay aportes importantes de mi experiencia personal en este tema.

Nombres alternativos   

Prostatitis bacteriana crónica

Definición   

Es una inflamación de la glándula prostática que se desarrolla gradualmente, continúa por un período prolongado y típicamente presenta síntomas sutiles.

 Causas, incidencia y factores de riesgo   

La prostatitis crónica es causada generalmente por una infección bacteriana y puede estar asociada con o seguir a una infección urinaria, uretritis, epididimitis o prostatitis aguda. Las causas más comunes son las bacterias Escherichia coli, proteus, enterobacter y klebsiella.

Muchas veces es imposible determinar el tipo de germen que la causa.

El problema se diagnostica en 5 de cada 1.000 visitas de pacientes ambulatorios y se estima que no menos del 35% de los hombres mayores de 50 años pueden tener prostatitis crónica.

El aumento de riesgo se asocia con hombres mayores de 30 años. Existen ciertos factores pueden predisponer a una persona a desarrollar prostatitis crónica, como el consumo excesivo de alcohol, lesión perineal y ciertas prácticas sexuales (particularmente sexo anal o sin condón). Se ha planteado que estos factores pueden causar congestión de la glándula prostática que ofrece un excelente terreno para diversas bacterias.

Síntomas   

  • Antecedentes de infecciones urinarias recurrentes
  • Síntomas leves o tenues pueden ser:
    • lumbago
    • dolor perineal o del piso pélvico
    • dolor testicular
    • dolor y ardor con la micción
    • dolor con la eyaculación
    • dolor con la defecación
  • Fiebre baja recurrente
  • Dolor al orinar
  • Disminución del chorro urinario
  • Dificultad para orinar (demora para empezar a orinar)
  • Micción frecuente
  • Sangre en la orina
  • Incontinencia

Nota: puede que no se presenten síntomas.

Signos y exámenes   

Un examen físico puede revelar una próstata agrandada y ligeramente sensible, al igual que ganglios linfáticos inguinales agrandados o sensibles, hinchazón y sensibilidad escrotal, y secreción uretral.

Las muestras de orina se recoge en tres momentos diferentes para el análisis de orina y el urocultivo:

  • No 1: chorro inicial
  • No 2: chorro del medio
  • No 3: después de masaje prostático por parte del examinador

Un análisis de orina revela el incremento de los GBS (glóbulos blancos sanguíneos) y el crecimiento bacteriano en el cultivo de orina Nº 3. El cultivo de secreciones prostáticas muestra aumento de los niveles de glóbulos blancos y mayor crecimiento bacteriano concentrado.

Un análisis de semen también puede mostrar aumento en el número de glóbulos blancos y una disminución en el número de espermatozoides, con motilidad insuficiente.

Tratamiento   

Las opciones de tratamiento para la prostatitis crónica incluyen una combinación de medicamentos, cirugía y cambios en el estilo de vida.

MEDICAMENTOS:

La prostatitis crónica se trata con un ciclo prolongado de antibióticos (6 a 12 semanas o más), entre los cuales los que se utilizan con mayor frecuencia son Trimetoprim-sulfametoxazol (Bactrim o Septra) y ciprofloxacina (Cipro). Otros antibióticos que se pueden usar abarcan:

  • Carbenicilina
  • Eritromicina
  • Nitrofurantoína
  • Tetraciclina

La mayoría de los antibióticos no penetran bien el tejido prostático. A menudo, la infección continúa incluso después de períodos de tratamiento prolongados. Después de que el tratamiento antibiótico haya terminado, es común que los síntomas reaparezcan.

Algunas veces, se forman pequeños cálculos en la glándula prostática, haciendo más difícil la eliminación de la infección.

Los ablandadores de heces se pueden recomendar para reducir la molestia con las defecaciones.

También se pueden emplear antinflamatorios no esteroides (AINE), como Aleve y Motrin, y bloqueadores alfa-adrenérgicos como doxazosina (Cardura), tamulosina (Flomax) or terazosina (Hytra).

CIRUGÍA:

Puede necesitarse una resección trans-uretral de la próstata (RTU) (ver video abceso prostatico), si la terapia con antibióticos no es efectiva o si la afección se sigue presentando. Esta cirugía por lo general no se realiza en hombres jóvenes, ya que conlleva un riesgo de eyaculación retrógrada, la cual puede conducir a esterilidad, impotencia e incontinencia.

El masaje prostático y la liberación miofascial son otros tratamientos que pueden ayudar con esta afección.

OTRA TERAPIA:

Se recomienda la micción completa y frecuente para disminuir los síntomas de tenesmo vesical. Si la hinchazón de la próstata restringe el flujo de orina a través de la uretra, es posible que la vejiga no logre vaciarse. Puede ser necesaria la inserción de una sonda suprapúbica, lo cual permite que la vejiga drene a través del abdomen.

DIETA:

Evite las sustancias que irriten la vejiga, como el alcohol, las bebidas cafeinadas, los jugos de cítricos y los alimentos calientes o condimentados.

El aumento del consumo de líquidos (64 a 128 onzas, 2,000 a 4,000 cc por día) estimula la micción frecuente, lo cual ayudará a eliminar las bacterias de la vejiga.

CONTROL:

Acuda al médico para un examen al culminar la terapia con antibióticos para constatar que la infección haya desaparecido.

Pronóstico

Es común que los síntomas reaparezcan.

Posibles complicaciones

Si la próstata está muy grande, puede disminuir la velocidad del flujo de orina a través de la uretra y causar flujo retrógrado (reflujo) de orina hacia los riñones, lo cual puede provocar daño renal.

En ocasiones, esta enfermedad aumenta los niveles del antígeno prostático específico (PSA) por lo que pueden ser sometidos a una biopsia prostática para descartar un cáncer de próstata, esto empeora la situación pudiendo pasar gérmenes a la sangre (bacteremia) lo que a veces lleva al colapso necesitando apoyo de tratamiento intensivo .

Se puede llegar a una retención aguda de orina, lo que necesita la intervención médica para solucionar la situación.

Prevención

El hecho de evitar las infecciones urinarias, las enfermedades de transmisión sexual y el “sexo seguro” puede ayudar a prevenir la prostatitis. Termine con el ciclo completo del tratamiento con antibióticos para disminuir la probabilidad de que la afección reaparezca.

Comentario

Se trata de una enfermedad “fastidiosa” que hasta hace poco tiempo era considerada sólo “una molestia” propia de un paciente “nervioso” y no estaba reconocida como afección  real.

Hay pacientes que frente a las molestias persistentes cambian su carácter al no encontrar solución definitiva, como son “quejosos”, se hacen desagradables inclusive para sus parejas y  comprometen su convivencia social.

En búsqueda de solución, cambian permanente de especialista y se “pasean” por todos los consultorios, sintiendo a veces el rechazo de su “propio médico”.  Se llenan de exámenes caros y consultas repetidas las que no llegana buen fin.

Se hacen obsesivos con sus molestias (que en general no son intensas)  terminan con una “cancerofobia” por el temor a una enfermedad grave.

Al final no encuentran una solución y quedan en largos tratamiento psicológicos sintiéndose abandonados por su médico tratante.

Por ello es fundamental el contacto “médico-paciente” tranquilizando la situación y descartando una enfermedad grave. Deben “acostumbrarse” a los síntomas residuales y enfrentar la enfermedad con información adecuada.

Dr Oscar Santis L.